EL TRANSPORTE DE PASAJEROS: LA REALIDAD DE UN NEGOCIO
Colombia es un país particular,debatido entre lo inverosímil y lo mágico a través del cuál se movilizan a diaro millones de pasajeros utilizando los medios de transporte que encuentran a disposición, y de acuerdo con las posibilidades de cada quien. Para nadie es un secreto que la carga impositiva asociada a los viajes aéreos los alejan del ciudadano común y la infraestructura férrea quedó relegada a unos pocos corredores útiles en los cuales se hacen recorridos exclusivos de transporte de carga. Es por ello que el transporte de pasajeros por carretera moviliza el grueso de la demanda de desplazamiento entre ciudades gracias a cientos de empresas que con mayor o menor inversión, conectan los principales centros urbanos y estos con la periferia manejando diversos niveles de rentabilidad en su operación.
El modelo con el que funcionan las empresas de transporte en Colombia es un modelo afiliador, donde generalmente cada uno de los vehículos que prestan el servicio no es propiedad de la empresa, sino que está a nombre de una persona natural quien es su propietario, generalmente responsable del mantenimiento, conducción y hasta decoración del mismo.
El negocio de las empresas se basa en el cobro de cuotas de operación, cupos y admnistración, éstas se encargan a su vez de administrar la flota de buses afiliados de acuerdo a las fluctuaciones de la demanda o a la simple necesidad de rotación del parque automotor afiliado, de tal manera que mientras más buses afiliados tengan, mayor será su ganancia, ya que la cuota de administración es la misma si el bus sale con 3 o con 36 pasajeros.
¿Cuál es el resultado de este escenario? Una descompensación entre la oferta y la demanda de transporte terrestre que ha hecho que el negocio sea cada vez menos rentable, y que cada vez más pone como responsable de las pérdidas del ejercicio al propietario del vehículo.
Todos los días se leen comentarios en nuestra página de personas que ansían que las empresas pongan a su disposición lo más avanzado en tecnología y que descalifican a aquellos quienes con sus recursos, se atreven a poner en rodamiento un vehículo cero kilómetros. La realidad es que retornar una inversión de casi 500 millones de pesos, en cinco o seis años, que es el tiempo de vida útil en servicio de primera que puede tener un vehículo, no es tarea fácil, mucho menos cuando esas mismas personas que exigen parque automotor nuevo y de última generación, son quienes a la hora de viajar se van de taquilla en taquilla rebuscando el centavo de descuento o que se dejan embaucar del ¨revolador¨ que promete que los lleva de Bogotá a Cali por 30 mil pesos en servicio ¨Scania¨.
Este es un llamado a crear conciencia, a sentar cabeza en la realidad nacional y a caer en cuenta que mientras que en nuestro país sigamos teniendo combustibles más caros que en USA, los peajes más caros de latinoamérica, un modelo afiliador desordenado y una carga tributaria asfixiante, las posiblidades de rodar en vehículos de 2 pisos, 4 ejes y sillas de 180 grados de reclinación son cada vez mas lejanas.
Viajamos en lo que el propietario logra comprar, el propietario compra lo que el mercado le ofrece, y el mercado ofrece lo que es rentable. En el fondo, de nosotros como viajeros y de lo que pagamos por el uso de un vehículo depende que el que lo reemplace sea cada vez mejor.